Para mis oídos siento ola de sonido invadir poblar llenar de sabiduría experimentar la existencia de lo que no existe pienso despejo reflejo realidad montañas el agua cristalina cae en picado limpiar el pasado bienvenir bienir biendejar pudo ser fue aleatorio ocurrir explorar visitar senderismo hacia el interior la montaña la sierra casinos altitud falta de oxígeno felicidad falta de sueño 2AM sudor calor tres mantas 25 grados en invierno nieve en verano es Mayo fue Octubre Navidad sin Nada Rata es Tat DJ empezar acabar limbo sol lluvia droga oídos sentidos basement altavoz rap hip hop bedroom pop Australia San Diego gato bobcat bobperro pico de gallo yogurt improvisar comida Monterrey Monterey Santa Cruz Santa Fe Victoria fracaso Fracaso Lasqueti Portugal asimilar vista de pájaro avión 11E 21A 7C droga oídos sonido sintetizador Buchanan's Sink Walrus porcentajes placer dormir soñar pipa jugar jardín hamaca balcón terraza andar deambular perder ganar kilómetros millas millo ratón Rata Orquesta Mortal Tat Desconocida impronunciable Desvivir Festivalear Dust Ratón Modesto
martes, 17 de mayo de 2016
(Droga)
Para mis oídos siento ola de sonido invadir poblar llenar de sabiduría experimentar la existencia de lo que no existe pienso despejo reflejo realidad montañas el agua cristalina cae en picado limpiar el pasado bienvenir bienir biendejar pudo ser fue aleatorio ocurrir explorar visitar senderismo hacia el interior la montaña la sierra casinos altitud falta de oxígeno felicidad falta de sueño 2AM sudor calor tres mantas 25 grados en invierno nieve en verano es Mayo fue Octubre Navidad sin Nada Rata es Tat DJ empezar acabar limbo sol lluvia droga oídos sentidos basement altavoz rap hip hop bedroom pop Australia San Diego gato bobcat bobperro pico de gallo yogurt improvisar comida Monterrey Monterey Santa Cruz Santa Fe Victoria fracaso Fracaso Lasqueti Portugal asimilar vista de pájaro avión 11E 21A 7C droga oídos sonido sintetizador Buchanan's Sink Walrus porcentajes placer dormir soñar pipa jugar jardín hamaca balcón terraza andar deambular perder ganar kilómetros millas millo ratón Rata Orquesta Mortal Tat Desconocida impronunciable Desvivir Festivalear Dust Ratón Modesto
lunes, 4 de abril de 2016
Y ahora vuelvo (a la realidad)
[Perdon por las faltas ortográficas, escribo desde teclado internacional]
Mezclar realidades. Combinar experiencias. Buscar resultados.
No encontrarlos. Sentirme perdido vagando en esta existencia. A cinco mil kilometros de casa. Ni una mano de la que agarrarme. Ni un hombro sobre el que llorar.
Ni un hombro sobre el que llorar ni unas piernas sobre las que andar. Ni un cerebro sobre el que pensar ni una boca sobre la que reir. Ni unas cejas arquearse de felicidad. Ni un corazón latiendo.
Inerte. Pasivo. Apatico.
Esperando, que alguien con más efusividad que yo me transmita su energía.
Me deje beber del cáliz que alimenta su personalidad.
Me deje aprender de sus lecciones.
Me lleve, de la mano, por el mundo.
Me levante de cada tropiezo.
No puedo seguir dejando de seguir. No puedo sentir dejando de sentir. No puedo andar dejando de andar. No puedo vivir dejando de vivir. No puedo querer dejando de querer. No puedo echar de menos dejando de echar de menos. Inteligencia artificial. Emocion artificial. Sentimientos reales apilados bajo una montaña de orgullo. No orgullo, quizás miedo. O dolor. O miedo al dolor. O orgullo por miedo al dolor.
No se. Me siento vacio.
Quiero llenarme, pero aun no he encontrado aire que me llene de bocanada.
Ni de infinitas bocanadas.
Pense que venirme al bosque,
a la montaña,
al desierto,
la cascada,
me traeria aire.
Pero no me lo ha traido.
Y ahora vuelvo a la ciudad.
A ver que me depara.
Mezclar realidades. Combinar experiencias. Buscar resultados.
No encontrarlos. Sentirme perdido vagando en esta existencia. A cinco mil kilometros de casa. Ni una mano de la que agarrarme. Ni un hombro sobre el que llorar.
Ni un hombro sobre el que llorar ni unas piernas sobre las que andar. Ni un cerebro sobre el que pensar ni una boca sobre la que reir. Ni unas cejas arquearse de felicidad. Ni un corazón latiendo.
Inerte. Pasivo. Apatico.
Esperando, que alguien con más efusividad que yo me transmita su energía.
Me deje beber del cáliz que alimenta su personalidad.
Me deje aprender de sus lecciones.
Me lleve, de la mano, por el mundo.
Me levante de cada tropiezo.
No puedo seguir dejando de seguir. No puedo sentir dejando de sentir. No puedo andar dejando de andar. No puedo vivir dejando de vivir. No puedo querer dejando de querer. No puedo echar de menos dejando de echar de menos. Inteligencia artificial. Emocion artificial. Sentimientos reales apilados bajo una montaña de orgullo. No orgullo, quizás miedo. O dolor. O miedo al dolor. O orgullo por miedo al dolor.
No se. Me siento vacio.
Quiero llenarme, pero aun no he encontrado aire que me llene de bocanada.
Ni de infinitas bocanadas.
Pense que venirme al bosque,
a la montaña,
al desierto,
la cascada,
me traeria aire.
Pero no me lo ha traido.
Y ahora vuelvo a la ciudad.
A ver que me depara.
domingo, 13 de diciembre de 2015
F O R T I T U D E
Llegamos al mundo desprovistos de toda característica. Como mármol o madera en bruto, dispuestos a ser moldeados por las circunstancias de la vida. Pero las circunstancias, no son más que las decisiones.
No lo se. No entiendo este mundo. Más aun no entiendo tu mundo, ni tu cabeza. Y eso que lo tengo muy cerca. Pero a la vez estás lejos, amigo.
Tu cuerpo y tu cabeza. Tu cerebro y tu corazón. A millones de años luz de distancia se encuentran. Algun dia, viajaras por el espacio para reencontrarte con tu alma. Algun dia, llegaras lejos persiguiendo estrellas más allá del horizonte, descubriendo constelaciones y nombrando nubes de andrómeda.
Pero por ahora, solo te queda esto.
Lo fisico.
El mundo terrenal.
La vida.
La (des)vida.
No des vueltas sobre los problemas. Sobre los monstruos que te atormentan.
No.
Que es la debilidad?
Quien te ha dicho que eres débil?
Eres fuerte, te lo digo yo. Eres más fuerte, más grande que millones de personas. Día tras día, creces, mejoras, te desarrollas como persona, nuevos pensamientos emergen en tu interior.
Deslumbras al mundo.
No eches de menos.
No eches de mas.
No hagas nada.
Deja de hacer.
Deja que la vida te lleve por sus caminos.
Dejalo.
Para.
No.
No.
No eres debil.
No lo eres.
No.
No lo eres.
No te lo creas.
Algún día todo tendrá sentido.
Recuerda.
Por favor.
No te derrumbes.
Y qué pasa si no se decidir
Por qué tengo que hacerlo
No lo se. No entiendo este mundo. Más aun no entiendo tu mundo, ni tu cabeza. Y eso que lo tengo muy cerca. Pero a la vez estás lejos, amigo.
Tu cuerpo y tu cabeza. Tu cerebro y tu corazón. A millones de años luz de distancia se encuentran. Algun dia, viajaras por el espacio para reencontrarte con tu alma. Algun dia, llegaras lejos persiguiendo estrellas más allá del horizonte, descubriendo constelaciones y nombrando nubes de andrómeda.
Pero por ahora, solo te queda esto.
Lo fisico.
El mundo terrenal.
La vida.
La (des)vida.
Vivela, aprovechala.
(Des)vivela, (des)aprovechala.
No des vueltas sobre los problemas. Sobre los monstruos que te atormentan.
No.
Que es la debilidad?
Quien te ha dicho que eres débil?
Eres fuerte, te lo digo yo. Eres más fuerte, más grande que millones de personas. Día tras día, creces, mejoras, te desarrollas como persona, nuevos pensamientos emergen en tu interior.
Deslumbras al mundo.
No eches de menos.
No eches de mas.
No eches.
No hagas nada.
Deja de hacer.
Deja que la vida te lleve por sus caminos.
Dejalo.
Para.
No.
No.
No eres debil.
No lo eres.
No.
No lo eres.
No te lo creas.
Algún día todo tendrá sentido.
Recuerda.
Por favor.
No te derrumbes.
martes, 24 de noviembre de 2015
Peregrino
Oh, peregrino de las estrellas;
Oh, vagabundo del alma;
Sombra incógnita del viento;
Murmullo tranquilo de magma.
¿A dónde vas, tú peregrino? ¿Por dónde te lleva tu mente?
"Mis sueños me llevan allá,
allá donde el cuerpo no alcanza.
Me elevan, me ensalzan, me alzan,
emergen, bravura y templanza"
¿Y qué piensas del desierto? ¿Qué buscas en tanta agonía?
"Desierto no es vil agonía,
es pura, genial fantasía,
desierto es oasis, vergel,
manjar de princesas y zares,
manjar de coyotes y aves.
Desierto es amor, es poesía,
desierto es verdad y mentira"
El peregrino me ha hablado,
me ha invitado a vagar con él
a buscarle sentido a la vida,
a poner fin a esta agonía.
Y así, viví en el desierto,
Probé manjares, conocí princesas, me bañé en oasis, canté con aves y perseguí coyotes. Escribí mis aventuras, leí libros. Mil historias sobre pueblos nómadas que solían habitar estas tierras.
Y la música.
Oh, la música del desierto. La música del silencio. Un silencio puro, sanador. Misterioso y benevolente. Un silencio tranquilo. Tranquilérrimo diría. No sabéis lo que os perdéis sin la música del desierto.
Al cabo de un tiempo, volví a la civilización.
En Ludlow St.
Allí me reencontré con el peregrino. Había cabalgado el universo en mi ausencia. Recorrido galaxias, rodeado estrellas, visitado planetas y colonizado constelaciones. Había entendido los más antiguos misterios, aprendido fórmulas ancestrales y dominado el sentido de la vida.
"¿Y qué tienes tú?", preguntó el peregrino.
¿Qué tengo yo? La música del desierto.
sábado, 21 de noviembre de 2015
Libertad
Te veré levantarte a mis cuestas, desde abajo hasta el cielo. Te veré brillar, te veré sonreír, compartir felicidad. Y entonces, me sentiré orgulloso.
Veré una luz que asciende ante mi. Una estrella que sube hacia el limbo y se pierde en la oscuridad de la noche. De repente, solo en medio de la carretera, me siento acompañado. Tú estabas conmigo, ahí. Lo sabía. Sentía tu presencia. Tus ojos, se clavaban en mi nuca. Y yo, inmóvil, sabía que nunca te irías de mi. Como mi loba huargo, siempre presente, siempre ausente, siempre.
Bajé la calle tratando de seguir tu voz. Me llamabas. Me pedías que te salvara. Creías en el amor. Me decías que no te dejara nunca. Corríamos descalzos por el asfalto. Truenos, lluvia, nieve, charcos. Un reflejo. Te habías ido.
Nunca habías estado.
Me despierto.
Había soñado.
Nunca te había hablado.
Solo te había visto.
Solo saludado.
Si he venido a este mundo, no es para ser feliz. He venido, para ser vehículo de felicidad. He venido, para ser cúmulo de emociones. Para ser reposo, para ser energía. Para dejar de entrar en la mente de las personas. Para verte.
Sé libre. Por lo que quieras. Por una melena rubia y unos labios rojos. Un carmín. Esa sonrisa. Su sonrisa. Por ella. Por su felicidad. Pero sélo por ti mismo. También. Tampoco. Piensa. Deja de actuar. Actúa. Deja de pensar. No te hundas en los vaivenes de tu trabajo. No te cierres en el sarcófago de la ignorancia. Ponte retos. Recuerda de dónde has salido. Agradece a quien se lo merezca.
Agradece a quien te enseñe música.
Quien te enseñe música.
Te enseñe.
Música.
O a quien no.
Pero de quien la aprendas.
Y gracias.
Por todo. Por nada. Por ser tú. Por hacer que esta canción me recuerde a ti. Por hacer que tras dos años, siga estando loco. Por ti. Por mi. Por nosotros.
domingo, 8 de noviembre de 2015
1969
La voz de Joan Baez me hace transportarme a momentos no vividos, revivir sensaciones muertas en mi. Esa dulce y profunda voz, me lleva a un mundo etéreo, me ensalza, me eleva de la cama hacia el abismal infinito. Me hace entender la naturaleza, las leyes de la vida y la ironía de vivirla. Me hace olvidar mis (primermundistas) problemas y elevar mi cabeza. Mirar al frente. Salir de casa y perderme en el bosque.
La voz de Joan Baez no me deja indiferente. Me lleva lejos. Me lleva muy lejos. Me esconde de los fantasmas de mi pasado. Los trae a mí en forma de amigos. Dialogamos. Nos reconciliamos. Entiendo, al fin, que la tormenta no tiene por que ser mi enemiga. Me siento comprendido en mi incomprensión, decidido en mi indencisión.
La voz de Joan Baez me llama hacia el vacío. Dirige mis pasos hacia el abismo. Me invita a tirarme de cabeza. A olvidarme del mundo, lanzarme hacia la infinidad, perderme entre mis pensamientos y despertar en el pasado. En un pasado que desconozco, pero que siento muy cercano a mí. En un festival de Woodstock en 1969.
Gracias, Baez.
La voz de Joan Baez no me deja indiferente. Me lleva lejos. Me lleva muy lejos. Me esconde de los fantasmas de mi pasado. Los trae a mí en forma de amigos. Dialogamos. Nos reconciliamos. Entiendo, al fin, que la tormenta no tiene por que ser mi enemiga. Me siento comprendido en mi incomprensión, decidido en mi indencisión.
La voz de Joan Baez me llama hacia el vacío. Dirige mis pasos hacia el abismo. Me invita a tirarme de cabeza. A olvidarme del mundo, lanzarme hacia la infinidad, perderme entre mis pensamientos y despertar en el pasado. En un pasado que desconozco, pero que siento muy cercano a mí. En un festival de Woodstock en 1969.
Gracias, Baez.
sábado, 17 de octubre de 2015
A veces
Es difícil ser yo.
Es difícil cambiar de opinión constantemente. A veces parece que lo hago de forma gratuita, que soy caprichoso y egoista. Que valoro mis problemas por encima de los del resto. Que no sé apreciar la vida. Que me gusta marear.
Pero no es cierto.
Simplemente hay algo en mí que no me deja mantenerme como estoy. Algo que me impulsa a cambiar, que me impulsa a no estar bien con mi situación y buscar algo diferente. Algo que me marea, que me da vueltas a la cabeza y me impide relajarme y disfrutar de mi vida, al menos, durante los días de una semana seguidos.
Altibajos se suceden en mi día a día, mi semana a semana, mi año a año. Breves atisbos de pura felicidad se combinan con frustraciones y arrepentimientos permanentes. Pero he aprendido que soy así, que haga lo que haga nunca voy a estar contento. Y por ello he de estar contento. Aceptarme a mi mismo en mi imposibilidad de aceptar lo que me toca. Quererme como indeciso y exprimir a más no poder esos instantes en que, por un segundo, creo tocar el cielo.
A veces.
(Es difícil ser yo pero no es cierto a veces)
Es difícil cambiar de opinión constantemente. A veces parece que lo hago de forma gratuita, que soy caprichoso y egoista. Que valoro mis problemas por encima de los del resto. Que no sé apreciar la vida. Que me gusta marear.
Pero no es cierto.
Simplemente hay algo en mí que no me deja mantenerme como estoy. Algo que me impulsa a cambiar, que me impulsa a no estar bien con mi situación y buscar algo diferente. Algo que me marea, que me da vueltas a la cabeza y me impide relajarme y disfrutar de mi vida, al menos, durante los días de una semana seguidos.
Altibajos se suceden en mi día a día, mi semana a semana, mi año a año. Breves atisbos de pura felicidad se combinan con frustraciones y arrepentimientos permanentes. Pero he aprendido que soy así, que haga lo que haga nunca voy a estar contento. Y por ello he de estar contento. Aceptarme a mi mismo en mi imposibilidad de aceptar lo que me toca. Quererme como indeciso y exprimir a más no poder esos instantes en que, por un segundo, creo tocar el cielo.
A veces.
(Es difícil ser yo pero no es cierto a veces)
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